Ser productivo no es trabajar más, es hacerlo mejor

//Ser productivo no es trabajar más, es hacerlo mejor

La pasada semana nos sorprendíamos con la noticia del despido de un gerente de una conocida empresa de distribución (ver noticia) por trabajar más de la cuenta. La empresa considera que acudir al puesto de trabajo con mucha antelación para preparar el trabajo del día es un “incumplimiento laboral muy grave”, ya que según la normativa de la empresa “cada minuto que se trabaja, se paga, y cada minuto que se trabaja debe quedar registrado”. Mientras que el trabajador alega en su defensa que  se vio obligado a trabajar más porque el supermercado había sido reestructurado y los cambios “requerían tiempo y dedicación”

¿Quién tiene la razón?

El cumplimiento de los objetivos empresariales genera una tensión añadida para los trabajadores, pero tal vez no todo se resuelva trabajando más sino aprovechando mejor el tiempo que se trabaja. La productividad se define como la cantidad de trabajo útil que un individuo puede sacar adelante en una unidad de tiempo. Y esta definición nos plantea una pregunta ¿nos deben pagar por las unidades de tiempo que dedicamos o por la cantidad de trabajo que sacamos adelante?. Respondamos una u otra cosa nos surgirá una nueva duda ¿Se debe medir igual un trabajo manual sin cualificar, en el que el resultado es evidente, que un trabajo intelectual cualificado que aporta beneficios a medio o largo plazo en la empresa? O también ¿Es igual una pequeña empresa de servicios que una administración pública, una startup tecnológica de reciente creación o una multinacional? E incluso ¿El concepto de productividad es el mismo en un país que en otro o hay condicionantes sociales que lo definen? Demasiada pregunta para tan poca respuesta.

En el caso del gerente tratado, según la noticia, de forma tan ingrata por su empresa ¿Hubiera sido mejor trabajar mucho y mal o poco y bien? Sin duda cualquier persona, más aún si tiene personas a su cargo, podría afirmar que lo ideal sería trabajar mucho y bien, pero lamentablemente está demostrado desde hace más de 100 años que no es posible. Y lo sabemos gracias a la Psicología Industrial, una disciplina que se desarrolló notablemente en la primera parte del siglo XX.
Múltiples trabajos de esa época avalaban que trabajar muchas horas perjudicaba la productividad. Y gracias a la investigación de figuras claves como Hugo Münsterberg o Elton Mayo las empresas y los gobiernos comprendieron la importancia del trato hacia el trabajador en la consecución de los objetivos de las organizaciones. Tratar bien a los trabajadores, darles libertad de decisiones o flexibilidad en sus horarios, genera empresas más eficientes y productivas. Ello no quita para que todavía hoy haya empresas en las que no hacer un 20% o 30% más de jornada pactada equivalga a una recriminación jerárquica, o incluso de los propios compañeros, o frecuentemente termine en una no renovación de contrato.
Sin extendernos mucho podemos citar el caso del estudio Hawthorne (más información aquí) realizado en 1927 en la Western Electric Company, situada en Hawthorne cerca de Chicago (EEUU). Elton Mayo, profesor de Harvard y sus colaboradores estudiaron los efectos que las características físicas del ambiente de trabajo tenían en la productividad de los trabajadores.
En uno de los muchos experimentos realizados, los investigadores eligieron a dos mujeres como sujetos de prueba y les permitieron elegir a otras cuatro trabajadoras que conformarían el grupo experimental. Juntas trabajaron en un cuarto separado durante cinco años (1927-1932) ensamblando relés telefónicos. A su vez estas trabajadoras contaron con un supervisor directo que hablaba diariamente con ellas acerca del trabajo y formas de mejorarlo. Se incluyeron múltiples variables positivas y negativas: aceptación de sugerencias, descansos graduales durante el trabajo, proporcionar comida e incluso reducciones de jornada. La productividad aumentó notablemente, incluso cuando se probó a eliminar ciertos beneficios que ya se habían concedido ¿Por qué se mantuvo la productividad al retirarse beneficios? Para los responsables del estudio estaba muy claro: tener la posibilidad de escoger a sus compañeros de trabajo, formar parte de un grupo, ser tratados de forma agradable y contar con la presencia de un supervisor colaborativo fueron los verdaderos motivos que explicaban la mejora en el rendimiento de los trabajadores. En palabras de Elton Mayo, “los seis individuos se convirtieron en un equipo, y el equipo se entregó de todo corazón y espontáneamente para cooperar con el experimento”.

Me diréis que estamos hablando de hace 100 años y que las cosas en las empresas han cambiado. No opina lo mismo la OCDE, organización creada en 1961 y que agrupa a los 35 países más desarrollados del mundo, y esta gráfica lo demuestra:

La psicología industrial y organizacional es una disciplina científica social cuyo objeto de estudio es el comportamiento humano en el ámbito de las organizaciones empresariales y sociales. Esta disciplina busca respuestas a los numerosos y complicados problemas generados en el ambiente laboral, activar el potencial de realización del factor humano, propiciar el bienestar y satisfacción de los trabajadores, así como contribuir al desarrollo de las organizaciones.

En la gráfica se muestran en el eje horizontal las horas por persona trabajadas en los países miembros entre 1990 y 2012, mientras en el eje vertical se expone el PIB por hora trabajada. La productividad aumenta cuando las horas se reducen. Pero no se trata solo de reducir las horas sino de hacerlas de mejor calidad: mejor comunicación jerárquica, objetivos bien definidos, implicación de los trabajadores en la toma de decisiones, etc.

Reducir horas es relativamente sencillo, pero que estas se aprovechen mejor no lo es tanto y depende de la cultura empresarial de cada organización.

En este artículo de The Economist tenéis más datos desglosados sobre el informe de la OCDE.

Volviendo al caso del gerente despedido, podemos afirmar que tal vez no aumentó su productividad, que su relación con sus subordinados no era probablemente la mejor para obtener buenos resultados o que a nivel de prevención es una práctica totalmente desaconsejable que se pasara varias horas moviendo palés a solas. Pero de lo que no podemos dudar es de que la organización a la que pertenecía tiene un largo camino que recorrer en lo que se refiere a optimización del trabajo, relaciones laborales y productividad.
Pero como aquí no estamos para desarrollar teorías y formular preguntas, sino para ofrecer respuestas, en los próximos meses, por lo menos una vez al mes, iremos desarrollando ideas sobre productividad que os pueden ser útiles en vuestro futuro profesional. Estas pueden ser métodos de trabajo, herramientas o simples recomendaciones, con el objetivo único de que mejoréis el tiempo que dedicáis en vuestras tareas diarias de trabajo, búsqueda de empleo o preparación de oposiciones.
Ser productivo es lograr la excelencia en las tareas diarias, alcanzar los objetivos con el menor esfuerzo posible y optimizar al máximo los recursos destinados a lograrlos. En definitiva lograr en una hora de trabajo más de lo que logran la media de las personas. Trabajar 15 horas diarias puede ser una conducta estoica admirable, aunque poco provechosa socialmente, pero lograr hacer en la mitad de tiempo el mismo trabajo y además hacerlo bien es sin duda ejemplar. Si de forma añadida conseguimos estar dentro de una organización en la que estemos satisfechos con el reconocimiento obtenido, que sea receptiva a nuestras sugerencias y en la que la dirección destaque por fomentar el espíritu grupal estaremos muy cerca de nuestro particular paraíso profesional.

2017-10-30T11:07:11+00:00octubre 30th, 2017|Productividad|