Prácticas y prácticas: similitudes y diferencias

//Prácticas y prácticas: similitudes y diferencias

gloves-work-1421727-1279x1046Cada año son miles los jóvenes que se incorporan al mercado de trabajo procedentes de la universidad y si por algo se caracteriza esa época de nuestras vidas es por las ganas de demostrar todo lo que se ha aprendido, las ilusiones puestas en un momento en el que, por fin, somos independientes y sobre todo la incertidumbre de lo que terminaremos encontrando fuera de las aulas. Es seguro que a muchos de vosotros os quedarán pocos meses para dar ese gran paso, y para otros tantos y tantas ese momento ya es una realidad.

Sea de una manera u otra, es cierto que la universidad os da un conjunto de herramientas necesarias para forjar vuestro futuro profesional, pero no es suficiente. La competencia es intensa, las oportunidades son tan amplias como difíciles de localizar y las sorpresas desagradables son habituales en los primeros contactos con el mercado de trabajo.

Y en este contexto las prácticas profesionales juegan un papel fundamental:

  • Son el primer acercamiento al mundo laboral. Seguro que compañeros, familiares y profesores os han contado cómo es una empresa, e incluso puede que estéis convencidos de saber lo que os vais a encontrar. De acuerdo, pues cuando salgáis os daréis cuenta de que todo es diferente. Ni peor, ni mejor, simplemente diferente. Y si hacéis prácticas tendréis información de primera mano, de la que no dispondréis en caso contrario.
  • Permiten encauzar la carrera. Las prácticas os darán cierta especialización ya que conoceréis mucho sobre el área y os dejarán más claras las preferencias de futuro. Es la mejor manera de no equivocarse después.
  • Es una gran fuente de contactos. Tener una red importante de personas cercanas dentro de vuestro entorno profesional es clave para el futuro. Es posible incluso que estos primeros contactos os faciliten el primer trabajo, o tal vez el segundo o el tercero. Pero si no empezáis a ser conscientes de ello, tarde o temprano es seguro que los echaréis en falta.
  • Tendréis experiencia desde el principio y la primera empresa a la que lleguéis no tendrá que formaros desde cero. Un valor añadido que puede suponer la decisión de contratar para una empresa ante dos perfiles de recién titulados casi idénticos.

Pero si habéis decidido leer esta entrada de nuestro blog probablemente es porque las prácticas os interesan y no hace falta que os convenza de su importancia. De hecho en los últimos años de detectado una mayor predisposición general hacia las mismas. Pero no está de más recordarlo porque, aunque cada vez más escasos, sigo viendo casos en las que las prácticas son relegadas e incluso ignoradas por estudiantes de últimos cursos. Un grave e irrecuperable error, de veras.

De acuerdo, ya estáis convencidos ¿conocéis el sistema de prácticas vigente? No es demasiado complejo, pero las propias denominaciones, las sucesivas superposiciones normativas y su clasificación conducen muchas veces al error. Así que os aclararé de forma sencilla.

Básicamente os podéis encontrar con dos situaciones: prácticas no laborales, en las que no hay contrato ni salario aunque puede haber becas o ayudas; y prácticas laborales, que se realizan con un contrato de trabajo bajo determinadas condiciones y en las que el salario es inferior al que se obtendría con un contrato laboral de la misma categoría profesional. Dejo claro que me voy a referir específicamente a universitarios, dado que si ampliamos la información a otros niveles educativos las situaciones se multiplican.

PRÁCTICAS NO LABORALES

Existen dos modalidades principales:

  1. Practicas académicas externas en los estudios universitarios. No me voy a detener mucho en ellas porque son las que mejor conocéis. Pueden ser curriculares, es decir que están integradas en tu plan de estudios y son obligatorias, o extracurriculares, que no forman parte del plan de estudios y son voluntarias. Requieren un convenio entre la UCLM y la entidad colaboradora (sea empresa, institución, entidad pública o privadas, de ámbito nacional e internacional). La duración es variable: en el caso de las curriculares vendrá determinado por el plan de estudios, y en el de las extracurriculares tendrá una duración mínima de 150 horas y máxima de 900 horas o 135 días por curso académico. ¿Hay remuneración? Depende de cada caso, pero debe establecerse claramente en el anexo al convenio.  También es importante que sepas cuándo las podrás realizar: desde el momento en que hayas superado el 50 % de los créditos de la carrera y hasta antes de solicitar el título durante el último curso en que estés matriculado en la universidad. Esta información es muy relevante, dado que si ya has concluido tus estudios no es posible que realices esta modalidad de prácticas. En el portal de prácticas de la UCLM tienes toda la información necesaria y además en tu centro existe la figura del coordinador/a de prácticas que te ayudará en el proceso si tienes cualquier duda.
  2. Prácticas no laborales para jóvenes con titulación y sin experiencia. Se diferencian con las anteriores en que van dirigidas a jóvenes egresados que aún no hayan adquirido experiencia. Las podrás realizar si tienes entre 18 y 25 años, y además dentro de tu sector de actividad no has tenido una relación laboral u otro tipo de experiencia profesional de más de tres meses, más allá de las prácticas académicas del apartado anterior. La duración es de entre 3 y 9 meses, requiriéndose la firma de un convenio entre la entidad receptora y el servicio público de empleo estatal o autonómico. Por supuesto tienen que ajustarse a tus conocimientos profesionales, y al igual que en las anteriores, tendrás que estar tutelado por un profesional de la empresa o entidad. En este caso ¿hay remuneración? Siempre, aunque sea escasa. Se paga un mínimo del 80% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), es decir 426€. Este índice se supone que se modifica cada año, pero ¡está congelado desde el año 2009! La base normativa de este tipo de prácticas se encuentra en el Real Decreto 1543/2011, de 31 de octubre, por el que se regulan las prácticas no laborales en empresas.

Una pregunta que casi siempre nos hacéis es ¿hay algún tipo de cotización social por las prácticas? Desde el 2011 sí la hay, en el caso en que haya remuneraciones, en base al Real Decreto 1493/2011, de 24 de octubre. Gracias a esta normativa, hoy en España son casi 70.000 las personas las que tienen protección social y que antes carecían de ella. En este segundo caso de las prácticas no laborales para jóvenes con titulación, y en el primero de las prácticas académicas si hay algún tipo de remuneración, la empresa cotiza por ti a la Seguridad Social con cuota única mensual de poco más de 40€, de los que tendrás que poner de tu bolsillo unos 6€ cada mes. Esta cotización incluye contingencias comunes y profesionales, pero no es preceptivo cotizar por desempleo, FOGASA ni formación profesional. Es decir que estarás cubierto/a por incapacidad temporal, incapacidad permanente y te valdrán para tu jubilación.

PRÁCTICAS LABORALES

En el caso de existir relación laboral, el tipo más habitual de prácticas es el del denominado “Contrato en prácticas”, que requiere que se celebre con personas que haya obtenido su título universitario en los últimos cinco años (siete en el caso de tener alguna discapacidad). Este último requisito no opera para los menores de 30 años.

La finalidad es la de completar la formación con prácticas adecuadas a tu nivel de estudios y tendréis que firmar un contrato de trabajo en que se reflejen los estudios, la duración y el puesto que vais a ocupar. La duración es de entre 6 meses y 2 años, beneficiándose la empresa de condiciones ventajosas en las cotizaciones a la Seguridad Social y disfrutando de una serie de incentivos si al final del contrato decide contar con el trabajador de forma estable.

¿Cuál será la remuneración? Durante el primer año un mínimo del 60% y durante el segundo un 75%, de lo que recibiría un trabajador de la misma categoría profesional que la vuestra. Y en ningún caso menos del salario mínimo interprofesional, fijado para 2017 en 825,50€ al mes si hablamos de 12 pagas (en España, a diferencia del resto de Europa, siempre acostumbramos a referimos a 14 pagas, pero la cantidad anual es la misma).

Durante el contrato tendréis derecho a todas las contingencias de la Seguridad Social, incluido el desempleo y la cobertura del FOGASA. Y si al finalizar el contrato seguís en la empresa, el tiempo os será contado como antigüedad en la misma.

En la guía de contratos del SEPE encontraréis toda la información detallada, junto a los modelos de contrato

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Como podéis ver las diferencias son importantes, pero las similitudes también. De cualquier manera lo importante para vosotros y vosotras seguirá siendo que, el paso por una empresa de vuestro sector, os permitirá adquirir una serie de conocimientos, habilidades y competencias que os servirán para desenvolveros mucho mejor durante toda la carrera profesional.

Y si ya no estáis en condiciones de realizar prácticas, no pasa nada. No os empeñéis en hacer lo que no habéis hecho antes, porque es imposible. Hay que afrontar la situación y buscar empleo, aunque contemos con esa desventaja, centrándonos como siempre en nuestras fortalezas y restando importancia a las debilidades.

2017-03-03T11:07:04+00:00