Más vale flexibilidad que fuerza

//Más vale flexibilidad que fuerza

 

La capacidad de adaptación es una competencia profesional cada vez más solicitada por las empresas entre sus trabajadores.

Los cambios en las organizaciones son constantes para estar actualizadas y ser competentes ante la situación que estamos viviendo, y por lo tanto los trabajadores tienen que ir al mismo ritmo. Algunos llaman a esto ser flexible, pero en realidad son dos habilidades distintas, interrelacionadas e inseparables, pero no iguales. No implican lo mismo ni en la dimensión conductual ni en la del pensamiento y para aclarar conceptos vamos a echar mano de la  fábula griega de Esopo llamada EL JUNCO Y EL ROBLE:

“En los bosques de Grecia se levantaban unos robles que parecían tocar el cielo con las ramas. Sus copas eran tan enormes que podían cobijar miles de pájaros. Eran  robustos como guerreros, capaces de resistir los ataques más feroces del enemigo. Eran orgullosos, altivos. Nada temían. Prendados de sí mismos, miraban con desprecio a los demás árboles y arbustos que viven bajo su sombra:
  • Mira estos miserables habitantes de los cañaverales – decía uno de los  robles a su vecino en un atardecer de verano, haciendo burla de los débiles juncos-; tallos ridículos que sustentan unas larguiruchas hojas tristes…¡¡Dan pena tan secos como están!!… No son vigorosos como nosotros. El mismísimo Hércules nos tiene envidia.
  •  Dices bien, forzudo hermano- respondía el compañero-; no hay en el bosque árboles tan valientes como nosotros. No cederíamos ante ningún embate. Nos mantendríamos firmes como luchadores invencibles. Nuestras ramas son recias. Además las bellotas nutren a muchos animales que corretean a nuestro alrededor.
Y ambos contemplaban con satisfacción su enorme tronco, su ramaje de hierro, sus hojas duras y bellamente diseñadas. Mientras, al lado del riachuelo que regaba aquel rincón del bosque, los juncos también sostenían una resignada conversación entre ellos. Se decían:
  •  ¡Quién pudiera ser como los robles! Nosotros somos débiles. Ni siquiera tenemos unas ramas donde los pájaros puedan anidar. No producimos frutos para alimentar a ningún animal del bosque. Valemos muy poco. Cualquiera se atreve a zarandearnos a su gusto.
 ¡Pero cuán fácil es que la rueda de la fortuna cambie lo que parece más inmutable! Unos nubarrones oscuros asomaron por encima de los montes que cerraban el paisaje por el norte. El cielo, azul hasta entonces, se fue cubriendo con un manto gris y amenazador. Empezó a silbar el viento como el presagio que antecede las tormentas, como la trompeta que anuncia la proximidad de las tropas que devastarán pueblos y ciudades. Brilló un relámpago deslumbrador y retumbó un trueno que pareció quebrar las rocas de granito. La tempestad se abatió sobre las montañas y el valle. Ráfagas huracanadas sacudieron árboles y matorrales. Un ciclón levantaba torbellinos de ramas y hojarasca; el bosque entero bailaba una danza enloquecida. Cielo y tierra se estremecían.
Los orgullosos robles resistían y no querían ceder ante el terrible ímpetu del huracán. Se mantenían en pie mientras la borrasca se arremolinaba en sus copas y quebraba y arrojaba sus ramas y esparcía las bellotas lejos, muy lejos, hasta perderse de vista.
Los juncos también eran agitados violentamente por la tempestad. Se doblaban hacia delante y hacia atrás. El vendaval, como un enorme peine, los alisaba y los levantaba en un vaivén quimérico. Ellos se dejaban zarandear como si mantuvieran una apasionada conversación con el ventarrón; tan pronto afirmaban con vehemencia como negaban con contundencia.
Durante el atardecer y toda la noche estuvieron luchando el bosque y el viento un duro combate. La tregua llegó al amanecer. La aurora trajo consigo el sosiego. Cuando el sol se asomó por levante, contempló el bosque ya calmado a través del aire transparente que sigue a las grandes tormentas. Vio a los enormes robles tronchados de cuajo, esparcidos en pedazos desiguales por el suelo escarchado, como cíclopes derrotados. Y divisó al lado de los torrentes a los juncos que se mantenían en pie secándose las gotas que aún brillaban sobre sus tallos elásticos.
Los robles habían hallado su desgracia en la tozudez de sus troncos y en su pedante sordera a las voces de la tempestad. Los juncos, sin embargo, habían sobrevivido gracias a su flexibilidad, habían dialogado con el viento”.

Moraleja: hay que ser flexible y aceptar los cambios, porque la flexibilidad te hace resistir a cualquier situación y sobreponerte sin ningún problema, sin dejar de ser tú. La flexibilidad de los juncos a la tormenta no hace que estos cambien de aspecto y de pensamiento, siguen siendo esas plantitas que crecen al lado de los ríos, la esencia es la misma, pero son capaces de afrontar hasta la tormenta más terrible, saliendo reforzados ante la situación.

La flexibilidad conlleva una aceptación de la situación o idea, encajándolo a mi modo de ver las cosas. Es un proceso más rápido, con un componente altamente motivacional y una actitud muy abierta y dirigida a la tolerancia continuada; puede utilizarse ante pequeñas  variaciones en nuestra vida o ante importantes cambios. Implica una aceptación de las equivocaciones y errores, significa extraer lo mejor de cada idea o circunstancia, localizar oportunidades donde otros solo ven dificultades y tener amplitud mental ante los aprendizajes y/o nuevos conocimientos.

Sin embargo la adaptación está más ligada a la transformación,  a modificar estructuras,  por una fuerte presión externa  (cambio de trabajo, puesto, sector, sistema laboral, etc.).  Conlleva una anticipación a la situación de cambio haciendo una previsión de las posibles consecuencias. Supone tener una gran fortaleza, altas dosis de autocontrol, poseer una  desarrollada capacidad objetividad, junto con una buena gestión del estrés.

Esto no significa que una sea mejor que otra, cada competencia te aportará beneficios diferentes pero tremendamente útiles para el mercado laboral. A modo de ejemplo, debe ser como dos hermanas mellizas, distintas, pero compartiendo un mismo objetivo.

“Si eres flexible, te mantendrás recto” (Lao-tsé)

2017-03-08T10:03:59+00:00 julio 24th, 2015|Búsqueda de Empleo|