Para lograr el éxito en una entrevista de trabajo se deben poner en juego ciertos aspectos y herramientas personales que te ayuden a desenvolverte cómodamente durante la prueba y puedas mostrar el mejor YO que tienes o al menos el perfil del candidato/a que están buscando.

Uno de estos aspectos, y me vais a permitir que me dé el  lujo de decir que es básico, imprescindible y “mega importante”, es la ACTITUD. Tal vez lo primero sería definir qué es y qué significa, para verlo con la misma perspectiva. Es esa predisposición que tenemos hacia la gente, en nuestro comportamientos y hacia el entorno, llevando  asociado una emoción. Por lo tanto, tendremos diferentes actitudes en función de la situación, persona o cosa con la que nos relacionemos. Lo bueno es que se pueden modelar y entrenar, por lo tanto, aquellas que nos ayuden o faciliten nuestra vida se pueden cambiar.

Siendo importantísimas las capacidades, habilidades y aptitudes que posea el/la candidata/a, la actitud que presentan ante la situación de entrevistas y con respecto a la oferta de empleo/empresa será determinante para el resultado de la selección. En muchas ocasiones el perfil del/la candidato/a puede que sea el más idóneo, pero ante una actitud inadecuada o incorrecta puede hacer que la balanza se incline hacia otra persona, pues a pesar de no cumplir todos los requisitos  las actitudes del/la entrevistado/a esté  más en consonancia con las requeridas la política de la empresa. Multitud de organizaciones piensan que es más fácil en muchas ocasiones formar a la persona en un conocimiento concreto que entrenarla en las actitudes solicitadas.

No debéis dejar de ser vosotros mismos y no lo haréis si conocéis vuestras actitudes ante determinados aspectos o cuestiones, aprendiendo a mostrar aquellas que en las entrevistas laborales os valorarán por ser acordes a las solicitadas por la entidad y el puesto.

Llegados a este punto os preguntareis cuáles son las más adecuadas y/o útiles para dicha prueba selectiva, teniendo en cuenta que cada entrevista es un “mundo”. Os proponemos 6 actitudes que generalmente os pueden ser tremendamente útiles para desenvolveros mejor y dar la mejor versión de vosotros mismos:

  1. Receptividad/ flexibilidad

Nos referimos a la actitud de apertura, a lo que nos puedan ofrecer, conocer, aprender, adaptarte a las situaciones y circunstancias. Para ello escucha activamente lo que te cuentan y proponen, haz preguntas que muestren tu interés e inquietud. Mostrarás una persona con motivación, implicación y con buenas habilidades sociales.

  1. Actitud positiva

No se trata de ser positivo, sino de tener una predisposición positiva ante las cuestiones o situaciones negativas. Es buscarle “el lado bueno a las cosas”, es aprender de los errores, es encarar las dificultades con buen talante, es  hacer que tu labor sea satisfactorio y fácil para los que trabajan contigo. Esta actitud es recomendable tanto en el mundo laboral como personal. ¿Quién no querría tener en su empresa a alguien así?

  1. Amable

Es lógico que una actitud afable y cordial sea valorada por cualquier responsable de un proceso selectivo pero, es cierto que muchas veces por los nervios, tratar de tener el control, no salirse del guion, …  hace que no nos mostremos con naturalidad. Trata de sonreír, de usar un lenguaje educado y  gentil,  utiliza un mensaje no verbal apacible y adecuado, siéntete seguro y confiado, despliega tu encanto y simpatía. Este comportamiento presenta una persona que podría mantener un ambiente de trabajo plácido y agradable tanto internamente como en las relaciones exteriores.

  1. Pragmática

Supone priorizar lo práctico a lo teórico. Es tener recursos para buscar soluciones, es actuar con rapidez y eficiencia, es ser concreto y realista, es analizar sin detenerse con exceso en los detalles, es ser rentable.  Ofrecerás una imagen de un profesional despierto, activo y eficaz.

  1. Seriedad / compromiso

Tal vez penséis que esta actitud es difícil de mostrar hasta que uno/a no esté en un puesto dentro de la empresa, pero es erróneo, no sólo a través de tus tareas lo puedes reflejar. Durante una entrevista el ser puntual, el mostrar lealtad, el aportar la documentación correcta y de forma adecuada, el ser honesto, el hablar con sensatez, el respetar las normas, etc., brinda una imagen formal y madura acorde con la actitud perseguida

  1. Creativa

Es el momento de dejarse llevar, de dar rienda suelta a esas ideas y pensamientos que  te llevan a la acción, de aporta ideas, de probar y volver a probar, de no quedarse con lo primero, de intentar ir más allá, de arriesgar creyendo en ti mismo, … en definitiva de salir de tu zona de confort y atreverte. Dejando ver ese lado imaginativo, emprendedor e  innovador estarás diseñando un perfil competitivo y potente ante cualquier proceso selectivo.

Por supuesto que hay muchas más que podrían favorecerte, pero con estas seis abrirás la puerta la puerta de la posibilidad

«La actitud es el pincel con el que la mente colorea nuestra vida. Nosotros elegimos los colores«. Adam Jackson