De cómo dejar de ser el becario y pasar a ser uno más de la plantilla

//De cómo dejar de ser el becario y pasar a ser uno más de la plantilla

A todos nos ha pasado. Si hay un momento durante nuestra formación universitaria en la que estamos desorientados, más allá del primer mes de incorporación a la carrera, ese es el de la llegada a la primera empresa de prácticas. Por fin tendremos un primer contacto con el mundo del trabajo real, empezaremos a ver utilidad práctica a lo que estudiamos y contactaremos con profesionales de nuestro futuro sector profesional.
becario
Tenemos un nuevo becario en la empresa. Sin duda en ese momento somos el último eslabón de la cadena, pero ni mucho menos implica que nuestra labor sea insignificante. Todo lo contrario: tú puedes hacer mucho por dejar de ser el becario o la becaria y ser considerado/a uno/a más de la plantilla. Pero claro, ese respeto no se regala y nos lo tendremos que ganar.
¿Por donde empezar? Está claro: cuando te llaman para conocerte debes tomártelo exactamente igual que si fuera una entrevista de trabajo. Haz una búsqueda exhaustiva de información sobre la compañía antes de la entrevista de selección. No solo te servirá para cuando te pregunten sobre la empresa, sino que te ayudará a entender la cultura del grupo en el que te vas a integrar y lo que esperan de ti. Revisa su web, su blog corporativo, su publicidad, los productos que ofrecen, las expectativas de futuro que tienen, su relación con los clientes en redes sociales y hasta el perfil en Linkedin de sus empleados. Si tienes oportunidad de hablar con antiguos alumnos que realizaron prácticas allí o profesores que tengan referencias de primera mano de la empresa, mejor que mejor.
Una vez llegues a la empresa, debes ser proactivo. Eso no significa hacer miles de cosas y convertirte en el salvador de la empresa. Debes escuchar atentamente las instrucciones sobre tus funciones iniciales, observar, estudiar y comentar errores, e incluso ofrecerte para corregirlos, pero sin entorpecer. Ellos ya tienen su ritmo de trabajo, en el que puedes ayudar pero nunca sustituir. Estás aprendiendo, traes ideas nuevas y seguro que llega el momento en el que tus aportaciones, tus habilidades especiales y tus competencias técnicas serán bien recibidas. Sin que ellos se den cuenta puedes estar convirtiéndote en importante, e incluso imprescindible, con lo que eso representa para tu futuro.
Por otra parte es importante que aprendas a valorarte y mejores tu autoestima profesional. No hace falta que te pases el día informando a clientes y proveedores de que eres el becario. Eso crea desconfianza sobre el resultado de cualquier gestión y da la sensación de que no tienes capacidad de decisión. Ya eres un profesional, aunque sea en formación. Mejor dí que trabajas con un departamento determinado o que formas parte del equipo de otro departamento. No debes mentir, pero tampoco tienes que dar demasiadas explicaciones.
También es importante que aproveches el tiempo y veas tus prácticas como una oportunidad para aumentar tu red de contactos. Márcate objetivos y realiza estrategias para darle un buen empujón a tu recién creada red de contactos ¿Te imaginas lo importante que serán cuando termines tus estudios? Probablemente no, pero te aseguro que así es.
Finalmente es fundamental que seas consciente de la huella que dejas y para eso debes anotar todo lo que haces y lo que consigues ¿Qué logros has tenido? ¿Qué tareas de la empresa has ayudado a mejorar? ¿Cómo ha influido tu presencia en las ventas, en la resolución de problemas o en el contacto con los clientes? Ahora tal vez no sea una tarea que te parezca muy relevante, pero cuando termines te darás cuenta de la utilidad en la primera entrevista de trabajo a la que vayas.
Todo lo que te comento considero que es importante para tu carrera, pero ni mucho menos imprescindible. Por el contrario puedes tomar el camino de pasar por allí sin hacer ruido y conseguir tus preciados créditos que te darán acceso a tu ansiado título. Pero sin duda habrás perdido una magnífica oportunidad de posicionarte, ganar autoestima, demostrar quien eres y poner los cimientos de tu carrera profesional. Por mi trabajo he tratado en los últimos 20 años con decenas de becarios/as y tengo que reconocer que no siempre fue bien la relación. Unas veces por mi culpa, seguramente las más, y otras por culpa de ellos/as la relación ha fallado. Generalmente no por falta de interés, sino por las circunstancias del momento, la carga de trabajo o simplemente por tener visiones diferentes. En esos casos fue una oportunidad perdida. Pero si tengo que ser sincero, he de confesar que tuve mucha suerte y en la mayoría de ocasiones la relación fue bastante o muy fructífera. Desde aquí reconocer la valía de tantos/as alumnos/as en prácticas con los que traté y de los que tanto aprendí, que empezaron siendo becarios/as, continuaron siendo colegas y terminaron siendo amigos/as.
Seguro que muchos de mis compañeros piensan igual.

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Por Javier Pineda, técnico de promoción de empleo y relaciones con empresas de la UCLM

2016-05-13T11:24:58+00:00mayo 13th, 2016|Prácticas|

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