Celebración:

Ciudad Real, del 20 de noviembre al 14 de diciembre
Sala ACUA (Aula Cultural Universidad Abierta)
Esquina Libertad, 7/Cardenal Monescillo, 16 – Ciudad Real


Horario de apertura:

  • de lunes a viernes, de 18:00 a 21:30 h.
  • Sábado, de 11:30 a 14:30 y de 18:00 a 21:30 h.
  • Domingos y festivos: cerrado

Carreteras, historia y patrimonio.

La idea de patrimonio ha sufrido profundas inflexiones a lo largo de las últimas décadas, y la progresiva expansión de las categorías y tipos de bienes ha derivado en el replanteamiento de los ámbitos espaciales en los que el patrimonio construido puede activar contenidos y significados. Al igual que la preocupación por la rehabilitación y conservación de la arquitectura monumental derivó en el análisis y valoración de los tejidos urbanos, la asunción del potencial patrimonial del paisaje ha extendido la propia idea de patrimonio a la escala territorial.

Aun en tal contexto, la atención al patrimonio de la ingeniería civil se ha traducido, hasta fecha reciente, en la consideración de las obras públicas como monumentos singulares, arrastrando una identificación que tiende a reducir aquel patrimonio a los puentes y viaductos, los faros, las presas o las estaciones ferroviarias. La valoración de los corredores y redes históricas de transporte sigue resultando marginal, y el interés por las calzadas romanas, el Camino de Santiago o el Canal de Castilla es en realidad excepcional: cuando, corrigiendo las limitaciones derivadas del peso tradicionalmente concedido al valor de antigüedad, los puentes y viaductos modernos y contemporáneos son considerados ya artefactos patrimonialmente estimables, la dimensión patrimonial de las carreteras y trazados ferroviarios apenas ha sido objeto de análisis.

Sin embargo, más allá de su tipología y sus materiales, de su lógica estructural, el puente es siempre, en su sentido esencial, segmento del camino. Determina la configuración del trazado y se subordina o impone a él, pero no es nunca un artefacto autónomo. El análisis del puente reclama el análisis del camino, y su carga patrimonial invita a interpretarlo, tanto o más que en cuanto tal, en el contexto de una forma lineal particularmente compleja que se articula en múltiples escalas.

Identificar un camino histórico, darlo a ver en aquella complejidad, exige, en primer término, atender a la sucesión de las alineaciones y rasantes que construyen su geometría y dan razón de su instalación y relación con el soporte físico y las actividades y usos generados en el corredor. Demanda, también, el análisis de su sección transversal, de los movimientos de tierra y de los firmes y pavimentos que soportan el tráfico. Y requiere, asimismo, examinar los elementos auxiliares, generalmente seriados, patrimonialmente relevantes en atención a su relación con el trazado. Modestos cuando se consideran individualmente, los dispositivos de señalización vertical, los indicadores de distancia o los sistemas de contención y protección lateral establecen secuencias capaces de explicar, no menos que el puente, el camino.

Como es sabido, la construcción de las primeras carreteras se inició en España durante las décadas centrales del siglo XVIII. Frente a la ordenación del entramado viario de época romana, la red consolidó la centralidad de Madrid y articuló la estructura radial que orientó, no por casualidad, la construcción del ferrocarril a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Tras la aparición del automóvil, la reconfiguración de la red de carreteras se apoyó sobre aquellos primeros trazados, que fueron progresivamente transformados en atención a las nuevas demandas de movilidad.

Las carreteras históricas son en consecuencia artefactos siempre alterados, y su valor patrimonial reside probablemente en lo que tales alteraciones, incrustaciones, restos y pérdidas explican. Un puente abandonado al borde del camino tras una rectificación de trazado, un puerto de montaña apenas renovado tras la construcción de un túnel, una casilla de peones camineros ya degradada, un hotel de carretera clausurado… Todo ello, en uso o no, construye un patrimonio vulnerable, apenas atendido, pendiente de una reinterpretación de la obra pública que sea capaz de mirar más allá el puente.

Las fotografías que se presentan en la exposición proceden del trabajo de campo realizado por José María Coronado, Rita Ruiz y Francisco Javier Rodríguez durante la elaboración de diversas publicaciones y proyectos dedicados al análisis, recuperación y puesta en valor de las carreteras históricas españolas.