Queridos compañeros:

Esto no es una despedida, aunque lo parezca. Es curiosa la contradicción que se da hoy en día. Contradicción porque las despedidas suelen ser tristes, pero ahora tenemos que celebrar que casi hemos terminado una etapa de nuestra vida, y las celebraciones suelen ser motivo de alegría. El mundo tiene estos engaños. El mundo en el que nos movemos a diario oscila entre la realidad y la fantasía, la realidad que supone el día y a día, con sus clases y exámenes, y la fantasía que supone soñar con el futuro que ahí fuera nos espera cuando dejemos esta facultad.

Esto no es una despedida. Debería de ser un hasta la vista, un hasta luego que se tradujese en una cita que nos obligase a volver a vernos dentro de unos años. Han sido tres largos años en los que hemos aprendido muchísimos conceptos y teorías, pero que sobre todo, han contribuido a conformar un espíritu crítico que nos acompañará en nuestras acciones como futuros maestros/as. Sólo así demostraremos que hemos pasado por la universidad y que la universidad ha pasado por nosotros.

Dentro de muy poco nos separaremos. Lo haremos sin traumas y sólo unos pocos seguiremos en contacto. Es ley de vida. Resulta imposible congeniar con todo el mundo y también es imposible seguir en contacto cuando la distancia y las obligaciones profesionales y personales desunen a las personas para siempre.

Pero esto no es una despedida triste, al menos no debería de serlo, porque tenemos que estar de enhorabuena. De enhorabuena porque ya casi somos diplomados, aunque nos falten unos pocos días o quizás meses para obtener un diploma por el que tanto hemos luchado.

Pero todo no ha sido protestar. Estos años nos hemos acercado a nuestra profesión, pero es este año cuando por fin podemos acércanos con conocimiento al mundo laboral. Espero que las experiencias sean positivas como lo han sido siempre. Todos podemos dentro de poco determinar con cierta claridad qué queremos hacer cuando obtengamos ese ansiado título que estamos ya casi rozando con los dedos.

Ahora, durante los próximos meses, nos alejaremos de la rutina de la universidad y aplicaremos aquello que aquí hemos aprendido. Con un poquito de suerte y siendo un poquito egoístas, nos merecemos aspirar a poder dedicarnos a lo que queremos. El futuro será sólo de aquellos que sepan jugar sus cartas y aspirar a lo que consideren mejor, porque sólo así conseguirán algo al final del camino.

En estos días más que nunca debemos de acordarnos de ellos, de aquellos que dentro y fuera de las aulas nos han acompañado en nuestro camino y han asumido como si fuera suyo nuestro objetivo final. A todos ellos, a los que están y a los que se han ido, gracias; sin vosotros, sin aquellos a los que queremos y con los que celebramos nuestros pequeños triunfos o nos refugiamos cuando tropezamos, muchas gracias, ya que sin vosotros no estaríamos ahora donde estamos.

Pero en todo esto lo que para nosotros han supuesto estos años de universidad nos falta un elemento importantísimo por nombrar: nuestros profesores. De ellos hemos aprendido nuestra formación. De lo que nos hayan enseñado o transmitido dependerá lo más seguro parte de nuestro futuro. No podemos obviar, por tanto, que nuestros errores como alumnos quizás, y sólo quizás, sean en parte vuestros fracasos como profesores; siendo conscientes de que vosotros, los profesores, cada día os enfrentáis a un examen diario ante nosotros. Aquí os dejo un poema que en realidad os haga reflexionar y amar aquello a lo que os dedicáis, y a lo que nosotros en un futuro nos dedicaremos.

TU ME ENSEÑASTE A VOLAR
CON ALAS DE PAJARILLO
CUANDO NO ERA MAS QUE UN NIÑO
SIN MIEDO A LA LIBERTAD.

NO ENVEJECERÁS JAMÁS
AMIGO, HERMANO, MAESTRO,
SIEMPRE COMO UN PADRE NUESTRO
EN BOCA DE ALGÚN CHAVAL.

TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
ALGO DE TI LLEVARÁN.

TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
TU LES ENSEÑASTE A VOLAR.

TU DECIDISTE VOLAR
DEJANDO CRECER A TODOS
CADA CUAL TUVO A SU MODO
SUS SUEÑOS DE LIBERTAD.

NUNCA HE PODIDO OLVIDAR
AQUELLA LECCIÓN PEQUEÑA
CADA CUAL ES LO QUE SUEÑA
¡SUEÑE UN POCO CADA CUAL!

VAS DICIENDO QUE ALZARÁS
EL VUELO COMO UN CHIQUILLO
HERMANO, MAESTRO AMIGO
QUÉDATE UN POQUITO MÁS.

SIEMPRE TENDRÁS UN LUGAR
EN MI CORAZÓN DE NIÑO
COMPAÑERO DE CAMINO
TU ME ENSEÑASTE A VOLAR.

Por lo tanto no me queda más que deciros: Adiós, hasta luego; porque la vida no termina aquí, la vida apenas comienza. ¡Saltad hacia el futuro!