Una de libros… con Carmen Alarcón

Y seguimos con nuestras recomendaciones literarias. Nuestra siguiente recomendación viene de la mano de Carmen Alarcón, Gestor técnico de Bibliotecas en el campus de Cuenca.

Carmen, es una empedernida lectora y amante de la novela histórica. Bibliotecaria dedicada a la sección de acceso al documento y Licenciada en Humanidades siempre ha sentido interés por la literatura con un trasfondo histórico y concretamente aquella relacionada con la barbarie nazi y el holocausto judío.  En la actualidad nos comenta que se encuentra inmersa en otra temática, la del yihadismo islámico que también ha despertado en ella un enorme interés.
“Debido a la gran cantidad de críticas favorables sobre la película Suite Francesa, me decidí a ir al cine hace un par de semanas. Salí muy satisfecha de la película pero eché en falta algo más, por ese motivo decidí comenzar a leer esta fascinante novela que hoy os recomiendo.”

Suite francesa de Irène Némirovsky, refleja con maestría un periodo fundamental de la Europa del siglo XX, los días previos a la invasión alemana de París, donde se crea un clima de incertidumbre e incredulidad provocando que los franceses se lancen fuera de sus casas llevándose consigo sus mejores pertenencias, dando lugar a unas escenas conmovedoras y grotescas que dejan sin aliento. La presencia de los invasores, muchos de los cuales van a compartir su vida diaria con la población del lugar (tanto en las casas de los burgueses adinerados como en la de los más pobres) despertará el odio de los oriundos franceses, pero también historias de amor clandestinas y públicas muestras de colaboracionismo. Es un libro que te hace estremecer en ciertas ocasiones y con una historia de amor en el trasfondo a pesar de las diferencias entre unos y otros (alemanes y franceses), y con un final que resulta totalmente sorprendente y emocionante.”

Suite francesa retrata con destreza una época primordial de la Europa del siglo XX. En otoño de 2004 le fue concedido el premio Renaudot, otorgado por primera vez a un autor fallecido. Imbuida de un claro componente autobiográfico ,. Creada como una obra en cinco partes —de las cuales la autora sólo alcanzó a escribir dos—Suite francesa mezcla un retrato intimista de la burguesía ilustrada con una visión despiadada de la sociedad francesa durante la ocupación. Némirovsky expone el fiel reflejo de una sociedad que ha perdido su esplendor 

Estamos pues ante una evidencia honda y apasionante de la condición humana, escrito sin la facilidad de la distancia ni la perspectiva del tiempo, por alguien que no llegó a conocer siquiera el final del cataclismo que le tocó vivir.

Irène Némirovsky, su autora, nació en Kiev el 11 de febrero de 1903  y falleció en el campo de concentración de Auschwitz el 17 de agosto de 1942. Era una novelista de origen ucraniano, que vivió en Francia y escribió en francés pero que bajo las leyes raciales por su origen judío fue deportada aun a pesar de haberse convertido al catolicismo en 1939.
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Una de libros…

 
 
En esta nueva entrega de Una de libros… tenemos con nosotros a Chari, jefa del equipo de Seguridad del Campus de Cuenca en la UCLM. Jienense de nacimiento y aunque andaluza de pro, enamorada del paisaje conquense y afincada en la ciudad desde hace trece años.
Teniendo en cuenta que acaba de graduarse como Maestra en Educación Infantil y que sus lecturas en los últimos tiempos han estado enfocadas a la Biodanza en niños, Chari ha decidido recomendarnos una lectura especializada en su área pero no abierta al público en general. Primer encuentro con la danzaterapia de María Fux ha sido su elección y recomendación para todos.
 
“He elegido compartir con vosotros este libro, Primer encuentro con la danzaterapia porque me ha resultado una lectura muy interesante para la realización de mi trabajo de fin de grado, pero no sólo eso, si no que considero que sus páginas están llenas de información que nos ayuda a conocer nuestro cuerpo, a desinhibirnos y a expresarnos emocionalmente mediante la danza. Este libro es una edición de 1982 pero considero que sigue estando vigente puesto que las experiencias que plantea forman parte del momento actual. Desde mi punto de vista la Danzaterapia es una terapia alternativa que lleva utilizándose desde hace años en personas con trastornos psíquicos y físicos pero hoy en día este tipo de terapias se han abierto a personas que no necesariamente están diagnosticadas en este sentido sino prácticamente a cualquier persona que está interesada en el autoconocimiento, la propiocepción de su cuerpo y la mejora de problemas emocionales pasajeros debidos al estrés, ansiedad o circunstancias puntuales.”
 
 
Maria Fux, la autora de este libro, es bailarina, coreógrafa y danzaterapeuta.

Creadora de la Danzaterapia, su trabajo es integrativo, reuniendo en sus clases alumnos down, sordos, débiles mentales, personas con dificultades de aislamiento, o soledad, espásticos, ancianos, entre otros.
 
 
 
 
“Desde hace años, tengo la idea obsesiva de dejar algo más que mi danza, ya que ésta se deshace en el aire una vez finalizada. Esta necesidad nació del vacío que siento al finalizar los recitales, cuando mi cuerpo ha quedado sin nada en las manos, o al concluir los cursos en distintos países, además del mío, y debo despedirme de los alumnos, o también cuando una niña o un anciano han logrado sentir junto conmigo la maravilla de conocer su cuerpo para expresarse. Escuchar ese vacío es lo que me ha impulsado a realizar esto que es parte de mi vida, que constituye un maravilloso puente para quienes buscan en el movimiento una posibilidad de respuesta”.
Esperamos que lo disfrutéis. 
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Una de libros

 
«El tiempo acaba siempre borrando las heridas. El tiempo es una lluvia paciente y amarilla que apaga poco a poco los fuegos más violentos. Pero hay hogueras que arden bajo la tierra, grietas de la memoria tan secas y profundas que ni siquiera el diluvio de la muerte bastaría tal vez para borrarlas. Uno trata de acostumbrarse a convivir con ellas, amontona silencios y óxido encima del recuerdo y, cuando cree que ya todo lo ha olvidado, basta una simple carta, una fotografía, para que salte en mil pedazos la lámina del hielo del olvido.»
La Lluvia amarilla
Julio Llamazares
 
 

 
 
Esta semana en Una de libros… os traemos una recomendación de la mano de Patricia. Estudiante de último curso del grado de Derecho en la UCLM y fiel usuaria de nuestra Biblioteca desde el día que entró a formar parte de la Universidad.  
 
 
Andrés último habitante de Ainielle, pueblo abandonado del Pirineo aragonés, rememora cómo con el transcurrir del tiempo y sin apenas darse cuenta, sus vecinos y amigos han ido emigrando a la ciudad en busca de promesas o se han ido muriendo. Protegido entre las ruinas, su anciana mente extraviada por la larga soledad sufrida, imagina las sensaciones de quien pronto lo encontrará a él bajo el húmedo musgo que ha invadido las piedras, su historia y su recuerdo

La novela es una narración poética extraordinaria que nos hace reflexionar en torno a la soledad, al transcurrir del tiempo, los valores, la cordura y la muerte. Julio Llamazares nació en 1955 en un pequeño pueblo desaparecido de las montañas de León llamado Vegamián. Con esta novela  Julio Llamazares parece rendir un homenaje y tributo a esos pequeños pueblos y aldeas desaparecidos que sufren la tragedia de la obligada marcha de sus moradores a la gran ciudad.  

Novela excelente, que le deja a uno rumiando sobre la quebradiza persistencia de todo lo que nos rodea, de esos objetos que nos definieron y que existirán huérfanos cuando ya no estemos en este mundo. Sin testimonios que confirmen nuestro paso por la vida, no hay recuerdo; sin remembranza, la vida podría ser una ensoñación.
 
Una excelente lectura para estas merecidas vacaciones estivales que están a punto de comenzar.
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Lecturas de siesta y playa, 3ª entrega. El juego del ángel.

Emilia Alonso Marks, profesora en la Universidad de  Ohio y colaboradora del Programa ESTO (Español en Toledo) de la UCLM, nos he enviado esta sugerencia de lectura para el verano.
Esta primavera he leído un libro con mi hijo de 17 años que se titula El juego del ángel (2008) de Carlos Ruiz Zafón. Aunque es el segundo libro de un ciclo titulado “El cementerio de los libros olvidados” iniciado por La sombra del viento (2001), se considera una novela independiente de la primera. Por tanto, para los lectores interesados en el ciclo, las novelas se pueden empezar a leer en el orden deseado y no en ningún orden determinado. El juego del ángel es una novela apasionante, llena de pasión, de amistad, de tragedia, de intriga. Es capaz de atrapar al lector en la trama manteniendo la intriga hasta el final.
A mi hijo le gustó especialmente el estilo, la selección de palabras, las descripciones de los lugares, el ambiente tenebroso y sobre todo cómo se plantea un enigma en un capítulo que se resuelve con otro enigma en el siguiente y así sucesivamente. Hay muchas coincidencias y momentos que parecen ya vividos. Los personajes son muy interesantes – desde el Sr. Sampere (librero) hasta Andreas Corelli (el misterioso editor francés) pasando por el Sr. Vidal (mecenas y protector del personaje principal, David Martín) y Cristina (el gran amor de David que no llega a ser correspondido plenamente).
Para los lectores interesados, desde la página de la novela se puede descargar el primer capítulo. Aquí tenéis el enlace:
Un saludo desde Göttingen, Alemania …
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Lecturas de siesta y playa, 2ª entrega. Menú mongol.

Cuando le pedimos que colaborara con nosotros proponiendo una lectura para el verano, el profesor y crítico literario Miguel Casado nos sorprendió con esta invitación a recorrer las estepas de Mongolia. 
En la Biblioteca UCLM le estamos muy agradecidos por su amabilidad y también por el tiempo e interés que nos ha dedicado.  Aquí tenéis su  “Menú mongol”:
Menú mongol
Seguramente no es una obra maestra, pero Bajo un cielo azul cobalto (traducción de Inés Belaústegui, Ediciones B), entre lo leído en los últimos meses, es uno de los libros que me ha dejado imágenes más nítidas, de los que me darían materia de conversación para mucho tiempo. Su autora, Louisa Waugh, es una joven inglesa que, a poco de llegar a Mongolia sin un propósito fijo, encuentra un trabajo de profesora en un pueblo situado en el rincón noroeste del país. Montañas y estepa, casas dispersas construidas con bloques de hormigón que se mezclan con las tiendas de fieltro, que están allí en el pueblo y también se extienden por toda la comarca, donde una parte de cada familia mantiene el ritmo de la vida nómada y el pastoreo. Pasa allí un año la autora y cuenta ese tiempo desde una perspectiva extraña y fascinante, singularísima: ni paternalista ni idealizadora, sin afición por el exotismo pero con insaciable curiosidad, no se funde con los habitantes del lugar ni los ve nunca desde fuera; eso sí, lo mira todo, aprende todas las lenguas de aquella encrucijada (mongol, tuvano, kazajo), va a todas partes. Hace muchísimo frío y los días resultan tremendamente duros; pero todo es real, las amistades y los recelos, el agua y las fiestas, el paisaje y las tropelías de la modernidad aunque apenas llegue allí, el río casi siempre helado y las borracheras ancestrales, el sufrimiento y la alegría. No es fácil explicar la virtud de este libro, la cotidianidad de lo extremo, tan sencillo todo y tan poderoso. La vida.
Quizá no haya nada real, sin embargo, en Guía de Mongolia, de Svetilav Basara (traducción de Luisa Fernanda Garrido Ramos y Tihomir Pistelek, Ed. Minúscula), ni siquiera nada mongol; pero tampoco hay nada convencional. Un escritor serbio acepta sustituir a un amigo en la redacción de una guía de Mongolia, y el Ulan Bator adonde dice ir es un boquete delirante en el tiempo y en el espacio, por el que transitan los muertos, se teletransportan los personajes y la política, la religión y la jet set se superponen sin producir otra cosa que líneas de fuga. Estas líneas se anudan todas tal vez en la ventana de una vieja casa de un pueblo de Bosnia, un momento antes de que empezara la guerra de la ex-Yugoslavia. Y el delirio y la ruptura constante de toda lógica acaban haciéndose formas de una reflexión incómoda, difícil de asimilar, de una escritura sin concesiones y sin descanso. Una experiencia fuerte de lectura.
Ya asomados al túnel del tiempo, Enrique Palazuelos –catedrático de Economía, pero aficionado a los asuntos de la estepa, que, como se ve, posee la cualidad de generar adiciones– escribe uno de los pocos ensayos españoles sobre la historia de los mongoles: El poder sin metáfora: el imperio de Gengis Kan (Siglo XXI). El libro repite, de modo muy atractivo, el recorrido tradicional (hay una amplia bibliografía en francés e inglés, en ruso y en chino, escasamente traducida al castellano) que va desde el origen mítico de la familia de Gengis a la rápida disolución del imperio tras la generación de sus nietos, pasando por los asombrosos avatares de su expansión y construcción. El autor aporta además su mirada reflexiva acerca de un pueblo que, mientras cambiaba y determinaba la historia del mundo, permaneció sin historia propia, convertido en un breve capítulo de la historia de China o Persia o Europa, para volver a perderse luego en el más completo silencio; por otro lado, intenta Palazuelo poner la trayectoria de los mongoles en el contexto del mundo medieval (por ejemplo, en comparación con políticas de exterminio tan bendecidas como la que eliminó a los cátaros) y rastrea su huella en instituciones y prácticas de los países que atravesaron y fugazmente dominaron. Lo preside todo el análisis de qué sea el poder y qué caras pueda adoptar, y a partir de ahí la lectura viene también a conectar con el presente.
Para terminar este menú mongol, recomendaría a quienes tengan ocasión de pasar por París antes del próximo 16 de septiembre que se acerquen a la exposición “Mongolia entre dos eras, 1912-1913”), colgada en el Museo Albert Khan. Por la propia exposición y por los espacios que la contienen. El museo está situado junto a la terminal de la línea 10 del metro parisino, Boulogne-Pont de Saint Cloud, y, aparte de sus pabellones, incluye unos peculiares jardines muy próximos al Sena que bien merecen un paseo: un jardín japonés moderno, bambúes y rosaledas, el bosque de los Vosgos y los cedros del Atlas, riachuelos y cascadas, charca y montaña, un bosque dorado. La exposición reúne, sobre todo, las fotos que hizo Stéphane Passet en esos años 1912 y 1913, durante un viaje realizado nada más declararse la independencia de Mongolia, entre la revolución que derrocó a los emperadores chinos y la posterior revolución rusa (y su secuela en las estepas): fotos de lamas y de caballos, de personajes y tiendas de fieltro, de extraordinarios paisajes y de monasterios que no han sobrevivido; fotos en un color pionero y emocionante, reveladas en el laboratorio que había creado el banquero Albert Khan, cuando imaginaba unos “archivos del planeta” que la quiebra del 29 se llevó por delante.
Miguel Casado
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Lecturas de siesta y playa, 1ª entrega. El Barón Rampante, de Italo Calvino

Iniciamos, con el verano, una nueva sección, “Lecturas de siesta y playa”, en la que diferentes amigos nos mandarán una recomendación  literaria. Libros para descansar, en la playa, en el campo, en la piscina, o en la tumbona, como cada cual prefiera.
En esta ocasión recomendamos a nuestros usuarios, lectores y amigos el libro “El barón rampante”, de Italo Calvino. El texto ha sido elaborado por Milagros Carrasco Sanz, historiadora, antigua alumna del Colegio Universitario de Toledo, ex bibliotecaria, ex directiva de la asociación profesional ANABAD-CLM, y en la actualidad dinamizadora cultural y reputadísima cuentacuentos a través de su empresa P55 Servicios Culturales. Hace poco protagonizó el homenaje que se brindó a Charles Dickens en el patio de la Facultad de Humanidades de Toledo. Desde la BUCLM queremos agradecerle su continua y desinteresada colaboración con nosotros.
El barón rampante, de Italo Calvino
Llega el veranito y podemos disfrutar de más tiempo para zambullirnos en la piscina y en algún libro que durante el invierno vamos dejando de lado, o que tal vez no conocemos y no se nos ha ocurrido leerlo. Mi recomendación para este verano, tanto si ya lo conocíais y lo teníais en reserva para abordarlo en las siestas de hamaca y piscina, como si es la primera vez que oís hablar de él, es el libro del escritor italiano Italo Calvino El barón rampante, tercera de las novelas que componen la trilogía Nuestros antepasados; las otras dos novelas son El caballero inexistente y El vizconde demediado.
En realidad podría recomendaros las tres novelas, pero creo que esta tercera es la mejor. Para situaros un poco, Calvino siempre se interesó por la literatura popular, y por afinidad, por el elemento fantástico que predomina en la narración de estas historias. Prueba de ello es el punto de partida de la novela: Cosimo Piovasco di Rondò, a sus doce años, es el heredero de la baronía de Rondò, un territorio situado en la italiana y frondosa Liguria del siglo XVIII. La trama de la historia se desencadena cuando en una de las tediosas comidas familiares, Cosimo se niega a comer los caracoles que ha cocinado su hermana, y desobedeciendo las órdenes de sus progenitores, se levanta de la mesa, sale del palacete en el que viven y se sube a uno de los árboles que hay en el jardín. Cuando le ordenan que baje del árbol para comerse los caracoles, él sentencia: “No bajaré jamás”. Promesa que cumplirá toda su vida.
Sí, futuro lector de este apasionante relato, esto es lo que hace magistralmente Italo Calvino: a partir de una circunstancia totalmente inverosímil como es pasar el resto de la vida en las ramas de los árboles, nos muestra desde allí los diversos acontecimientos históricos, económicos y sociales de una Europa del siglo XVIII marcada por la Revolución Francesa, a través de los ojos de un niño que pasa toda su vida de adulto y después anciano viviendo en las alturas. Siempre con la perspectiva que da ver todo lo que ocurre alrededor desde una determinada distancia.
Desde los árboles, Cosimo conocerá otras gentes, otras culturas, se enamorará, e incluso tal circunstancia le permitirá ahondar en los vicios y pasiones del ser humano.
Cuando abordo la lectura de un libro, lo mismo que cuando me siento a ver una peli, lo que primero me atrae es la historia que creo que me van a contar (vale, como a todos), pero sin importarme de qué modo se haga. Si, por ejemplo, para hablarme de relaciones humanas me lo cuentan dos frikis apasionados de los vinilos de los ochenta (como en la película Alta fidelidad), o para mostrarme la magia de la inocencia infantil y cómo la perdemos cuando somos adultos se hace con la presencia de un monstruo, como en Mi vecino Totoro, me da igual, siempre y cuando lo que se me cuenta sea coherente con el modo en que se me cuenta.
Pienso que esto es lo que ocurre con El Barón rampante. Sitúa muy bien al lector en la  visión distinta que da estar en un plano distinto, en este caso desde arriba; cómo el protagonista, que en el comienzo está socialmente por encima de la mayoría de los mortales (recordemos que es heredero de un título nobiliario), se coloca a su altura cuando contempla lo que le rodea desde arriba.
Milagros Carrasco
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