UNAS HORAS CON CHRIS STEWART

“Si hubiera triunfado en el rock nunca habría llegado a realizar mi sueño de esquilar ovejas, me encanta esquilar ovejas”.

               Así es Chris Stewart, una persona que dice que no le parece relevante su paso por el célebre grupo de música Génesis, una persona que inhala presente y exhala pasado. Ayer tarde pasamos con él un rato inolvidable, llevados por su optimismo y cordialidad a las anécdotas de sus libros, a su pasión por la vida sencilla que lleva en el cortijo El Valero.

                A la reunión de ayer invitamos también a compañeros y al club de lectura de la Biblioteca Pública. Ante las deliciosas tartas y rollos, hechos por compañeras del club con mucho limón (recordad que sus dos primeros libros, los que hemos leído este verano, se titulan: Entre limones y El loro en el limonero), y degustando infusiones y tés de jengibre, limón y regaliz (recordad que nuestro Club de lectura se llama El sabor de la lectura), la coordinadora del club, Pilar Alcón, presentó al autor de tal manera que Chris le preguntó de dónde había sacado la información, ya que hizo mención a detalles de su vida que no eran apenas conocidos.

                Luego Chris se levantó y nos sedujo con su cordialidad y empatía. Hubo muchas preguntas, y muchas otras quedaron en el tintero, ya que Chris no necesitaba apenas que le diéramos pie para hablar con entusiasmo de los personajes de sus libros, de los hechos que narra (“ninguno inventado, porque la realidad es mucho más apasionante y divertida que lo que puedas imaginar”), de su mirada llana y llena de humor con la que consigue que todo lo que nos cuenta sea vívido a la vez que vivido.

               Chris nos invitó a salir de nuestra cultura y adentrarnos en otras, nos animó a disfrutar (como si fuera un Francisco de Asís redivivo) de las pequeñas cosas baratas y sencillas, y de la naturaleza, tan desprestigiada en las ciudades.

               Chris, cuyo empuje le ha llevado a los más diferentes oficios y países,  dice que “tal vez escribir haya sido la mejor decisión de su vida”, y aunque esa decisión la haya tomado “en el crepúsculo de vida”, (le encanta la palabra crepúsculo), todos estuvimos de acuerdo con él. En esa y en tantas cosas.

                Hoy viajan hacia El Valero, su cortijo, miembros de los clubs de lectura de Albacete y Cuenca, gracias a la entrega y a la organización impecable, como siempre, de Pilar Alcón, y la ayuda de Paloma Martínez. Sin duda un viaje para recordar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *