UN POCO DE HISTORIA DEL LIBRO Cómo la censura sirvió para configurar la portada y otros elementos del libro

El mundo del libro en la España de los Austrias fue pronto sometido a control por las autoridades civiles y eclesiásticas, no solo para supervisar los contenidos que se divulgaban en letra de molde, sino para fiscalizar esta nueva actividad económica que con tanta rapidez se estaba expandiendo por Europa y el nuevo mundo y que, a todas luces, enseguida resultaría provechosa.
Taller (2)No toda la legislación afectaba por igual a los distintos reinos pues algunos tenían sus propios fueros. Así en el Reino de Castilla en 1502 se inicia por primera vez la llamada censura previa en una pragmática dada por los Reyes Católicos en Toledo, que quedaba descentralizada en una serie de organismos y personas, eclesiásticas y civiles de la administración del reino. Poco a poco se va desarrollando una legislación propia sobre esta nueva actividad del arte tipográfico y sus artesanías vinculadas a la producción y comercialización de libros.
Fue la Pragmática de 1558, dada por Felipe II la que de verdad estableció el control sobre la impresión de libros, llegando a estar en vigor durante todo el Antiguo Régimen. Esta pragmática influye en la propia configuración externa del libro ya que los datos esenciales de cada obra se debían recoger en una portada y los diversos preliminares de licencias, aprobación eclesiástica, privilegio y tasa se imprimían y colocaban antecediendo a la obra propiamente dicha. Con Felipe II se centraliza la concesión de “licencias” para la impresión en el Consejo de Castilla, previas las aprobaciones pertinentes. El ejemplar presentado para la obtención de la licencia debía ser firmado y rubricado por un escribano de dicho Consejo en cada plana y hoja, y según dicho texto debía imprimirse la obra.
TiposEl impresor primero debía imprimir la obra o texto, sin portada ni preliminares, y una vez concluida la impresión, volvía a presentar de nuevo el ejemplar al Consejo para que un corrector oficial realizase el oportuno cotejo con el ejemplar que había sido aprobado y rubricado, certificando su total adecuación al mismo, salvo las posibles erratas.
El Consejo también fijaba el precio de venta de cada pliego y añadía una tasa certificada de venta. El tipógrafo entonces imprimía la portada con los preliminares que incluían la licencia, aprobaciones, privilegio, tasa y erratas que se hubieran podido detectar. Obligatoriamente la portada debía incluir los datos de autor, título, el nombre del impresor y el lugar dónde se imprimió. Se establecían rigurosas sanciones para los posibles incumplimientos. LicenciasLas trabas y las restricciones que para la impresión de libros se decretaban fueron cada vez mayores, incluso en 1627 Felipe IV dispuso:
“No se estampen relaciones, ni cartas, ni apologías, ni gacetas, ni nuevas, ni sermones ni discursos o papeles sobre materias de Estado ni Gobierno, ni otras cualesquiera, ni coplas, ni diálogos, ni otras cosas aunque sean muy menudas y de pocos renglones, sin examen ni aprobación”.
Cervantes1613Las penas por el incumplimiento podían ocasionar el destierro, la pérdida de bienes e incluso la muerte, si bien en el Reino de Castilla nunca se llegará a tales extremos. Los impedimentos burocráticos para obtener los permisos necesarios y los impuestos cada vez mayores a los que se sometía la actividad tipográfica, la fabricación de papel y el comercio librero, fueron empobreciendo la producción impresa de forma paulatina frente a las grandes obras que se estampaban en otros países europeos, el Siglo de Oro de las letras españolas también ha sido el siglo de oro del arte tipográfico, aunque poco a poco se irá perdiendo el esplendor como hemos señalado, la censura que comenzó con los Reyes Católicos acompañará al libro a lo largo de la historia con mayor o menor crudeza según los diversos momentos históricos llegando hasta la actualidad.

Nota: Todas las ilustraciones son de uso libre. Las imágenes bibliográficas proceden de la Biblioteca Nacional de España incluida la portada de las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes de 1613 que incluyo aquí a modo de ejemplo de cómo se configuraron los datos de la portada en los impresos de la España de los Austrias.