REBIUN publica la guía de incunables de las bibliotecas universitarias españolas

Acaba de aparecer una nueva publicación del Grupo de Trabajo de Patrimonio Bibliográfico de la Red Española de Bibliotecas Universitarias, REBIUN. Se denomina “Incunabula Universitatis”, y es una completa guía, fruto de dos años de trabajo, sobre las colecciones de incunables que se conservan en las universidades de nuestro país.

Un incunable es un libro impreso antiguo, de la época en que se consideraba que la imprenta aún estaba en la cuna (o en mantillas, si se prefiere la expresión); concretamente, datado entre la fecha de la aparición en Europa de la imprenta moderna de tipos móviles (recordemos que Gutemberg imprimió su Misal de Constanza en 1449) y el resto del S. XV (tradicionalmente se ponía el tope final en el día de Pascua de 1501, punto de arranque del primer año del S. XVI).

En la presentación, firmada por el rector de la Universidad Jaime I de Castellón, que es el actual Presidente de REBIUN, leemos lo siguiente:

“Entre los grandes tesoros que custodian nuestras universidades destacan las ricas colecciones especiales y de libros antiguos, que representan lo mejor de la autentica alma universitatis. Códices medievales, manuscritos, incunables, impresos antiguos, grabados, libros de artista, fotografías, archivos personales, y otros materiales de gran valor patrimonial y de indudable interés para la docencia y la investigación se encuentran en el corazón de nuestros campus y son, desde hace siglos, la principal fuente de información para la creación de conocimiento en todas las disciplinas. Algunos de ellos han trascendido esa primera razón de ser y, por su antigüedad, su procedencia o sus valores textuales o artísticos se han convertido, además, en objetos de especial veneración. Destacan en este conjunto los incunables, los libros nacidos en el primer siglo de la imprenta, representantes de una nueva forma de aprehender el mundo y de difundir la sabiduría. A su antigüedad se une su rareza, pues son pocos los ejemplares supervivientes, y, sobre todo, la radical transformación que se inició con su aparición y que, todavía hoy, quinientos años después, nos sigue asombrando por su modernidad, su avanzada tecnología, su belleza (…)”

La Directora de la Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla”, Marta Torres Santo Domingo, nos recuerda que Incunabula Universitatis es un instrumento que permitirá tener una visión global de las colecciones de todas las universidades pero, además, aporta datos de gran interés para el conocimiento de cada colección individual en relación con el resto”. Una obra que está organizada en seis capítulos y un apéndice:

I. Los Incunables en las Bibliotecas Universitarias y científicas españolas.

II. El control bibliográfico de los incunables de nuestras bibliotecas universitarias

III. Los incunables ilustrados

IV. Las encuadernaciones

V. Ejemplares únicos, raros y destacados en las colecciones universitarias de incunables.

VI. Los antiguos poseedores de incunables

Apéndice: Metodología

En ella, y junto a otros especialistas, ha participado el Director de Área de la Biblioteca Universitaria de la Universidad de Castilla-La Mancha, Antonio Galán, redactando la “Metodología para la realización de una guía de incunables de bibliotecas universitarias españolas”.

Aprovechamos para felicitar a todos los compañeros que han participado en la obra, que ayudará al lector curioso y al bibliófilo a conocer un fondo desconocido a pesar de su riqueza, dado que entre todas las universidades supera en número de incunables (más de cuatro millares) a la propia Biblioteca Nacional de España.

Una publicación a cargo de Ramón Rodríguez Álvarez, de la Universidad de Oviedo, y que ya puede ser adquirida y consultada.

Para saber más:

“Incunabula Universitatis”: Los incunables de las Bibliotecas Universitarias Españolas, por Marta Torres Santo Domingo

Índice de la obra en DialNet

La magia de las listas. Exposición bibliográfica en la Biblioteca General de Cuenca

LISTAS, LISTAS y más LISTAS. Vivimos inmersos en un mundo lleno de listas.
Las listas son un género literario más extendido de lo que se cree. Se encuentran dondequiera que miremos en la historia cultural.

El mundo es una caótica acumulación de cosas y lugares, una colección de objetos que necesitamos ordenar para comprenderlo, para aprehenderlo mejor.

En sus orígenes la lista se caracterizó por reunir una serie de objetos pertenecientes al mismo contexto o vistos desde el mismo punto de vista, constituyendo así un conjunto homogéneo y ordenado. Su función era puramente referencial: nombrar para recordar el lugar que ocupaban en la imagen del mundo.
De la enumeración de cosas del mundo conocido, en las listas de la Antigüedad, se ha pasado al exceso, a lo plural y lo ilimitado. La lista se convierte en un modo de revolver el mundo, de acumular propiedades para que surjan nuevas relaciones entre cosas alejadas entre sí o para poner en duda las que están aceptadas por el sentido común.
La lista invade muchos aspectos de la cultura de masas. La sucesión de cosas seductoras pretende sugerir abundancia, colmar la necesidad, proporcionar al espectador una reserva inagotable de reclamos voluptuosos. Quiere reconfirmar que el mundo de la abundancia y del consumo, a disposición de todos, representa el único modelo de sociedad ordenada.

Las listas son vehículos de códigos culturales, portadores de muy distintos mensajes, cuyo fin es ordenar la información para facilitar su comprensión y reducir la cantidad de trabajo a procesar.

Ordenan nuestro mundo particular y el mundo en general.

Las listas tienen algo que nos engancha por distintas razones. Te presentamos unas cuantas en esta Exposición: La magia de las LISTAS, con una variada selección bibliográfica.

¿Por qué nos gustan tanto las listas?. Entrevista a Umberto Eco

Si los bibliotecarios fueran sinceros. Poema de Mills

Una de Literatura: Compartimos con todos nuestros seguidores este poema del poeta estadounidense Josep Robert Mills, inédito en español, traducido por nuestra compañera Mª Luz Comendador; una visión personal de las bibliotecas.

SI LOS BIBLIOTECARIOS FUERAN SINCEROS

 “… a veces un libro me ha llegado a  descarriar de mi trabajo.”
–Benjamin Franklin

Si los bibliotecarios fueran sinceros,

no sonreirían ni fingirían

gestos de bienvenida. Y en su lugar dirían:

Más vale que te andes con cuidado. Aquí

puede haber monstruos. Dirían:

Estas salas dan cobijo a paganos,

a herejes, asesinos y

maniacos, a desviados, desesperados

y disolutos. Dirían:

Estos libros contienen el conocimiento

de la muerte, el deseo y la decadencia,

la traición, sangre y más sangre.

Cada uno de ellos es una caja de Pandora, por qué pues

habrías de querer abrir siquiera uno.

Deberían llevar pegado un aviso

advirtiendo de que su contacto

puede provocar cambios de humor,

severas alteraciones de la visión,

efectos que trastornan la mente.

Si los bibliotecarios fueran sinceros

admitirían que un rimero de libros

puede ser más estimulante y

escandaloso que la pornografía. Después de todo,

una vez visto un puñado de

pechos, vaginas y penes,

más es solo más,

mera banalidad que reconforta.

En cambio, las estanterías de una biblioteca

contienen novedades sensacionales

una promiscuidad escandalosa y permisiva

entre Malcolm X, Marx, Melville,

Merwin, Millay, Milton, Morrison…

Cualquiera puede sacarlos,

llevárselos a casa o algún rincón

donde descarriarse con ellos,

impregnarse de ideas.

Si los bibliotecarios fueran sinceros

Dirían: Nadie

sale de estas salas

como entró. Tal vez harías mejor

yéndote a casa. Mientras puedas.  

Joseph Mills

(Traducción: ML. C.)